La Marcha de la Lealtad: el día en que el Ejército defendió la democracia en México

La Marcha de la Lealtad no es solo un episodio del pasado: es uno de los momentos más simbólicos de la historia política y militar de México. Representa una pregunta que sigue vigente hoy: ¿hasta dónde llega la lealtad a las instituciones cuando todo parece derrumbarse?

El 9 de febrero de 1913, en medio de una ciudad sitiada por la traición y el fuego, un presidente civil avanzó a caballo escoltado por jóvenes cadetes. No era un acto ceremonial: era una apuesta por la legalidad, aun a riesgo de la vida.

Contexto histórico: un México al borde del colapso

La madrugada del 9 de febrero de 1913, la Ciudad de México despertó bajo el estruendo de los cañones. Había iniciado la Decena Trágica, un golpe de Estado encabezado por los generales Manuel Mondragón y Félix Díaz, cuyo objetivo era derrocar al presidente Francisco I. Madero.

Aunque el Palacio Nacional fue recuperado poco después por el general Lauro Villar, el mensaje era claro: el poder constitucional estaba bajo ataque.

Ante la noticia, Madero no se ocultó. Montó su caballo y decidió presentarse personalmente en el centro del conflicto, para dejar claro que el gobierno legítimo seguía en pie.


La Marcha de la Lealtad: hechos clave

El encuentro en Chapultepec

Madero se dirigió al Castillo de Chapultepec, entonces residencia presidencial y sede del Heroico Colegio Militar. Ahí pasó revista a los cadetes y les pidió algo extraordinario: acompañarlo y defender el orden constitucional.

La arenga que marcó la historia

El presidente pronunció un discurso breve pero contundente, llamando a los jóvenes a defender las instituciones legales.
La respuesta fue inmediata y unánime: los cadetes desenvainaron sus espadas.

El trayecto bajo fuego

La columna avanzó por Paseo de la Reforma rumbo al Zócalo. Cerca de la Alameda Central, en la calle de Juárez, fueron atacados por francotiradores apostados en el edificio de la Mutua.

La imagen que quedó para la historia

Uno de los momentos más recordados ocurrió cuando Madero se detuvo brevemente frente al antiguo estudio de Daguerre (hoy Museo Nacional de la Estampa) para resguardarse antes de continuar hacia el Palacio Nacional.


Personajes clave de la Marcha de la Lealtad

  • Francisco I. Madero
    Conocido como el “Apóstol de la Democracia”, su fe absoluta en las instituciones lo llevó a realizar este trayecto pese al peligro evidente.
  • Víctoriano Huerta
    Ese mismo día fue nombrado comandante militar tras la herida del general Villar. Paradójicamente, sería quien traicionaría a Madero y ordenaría su asesinato días después.
  • Los cadetes del Colegio Militar
    Cerca de 300 jóvenes, muchos de entre 15 y 18 años, que escoltaron al presidente sin saber si regresarían con vida.
  • Felipe Ángeles
    Uno de los pocos generales brillantes y leales al ideal maderista hasta el final.

Datos curiosos que pocos conocen

  • ¿Por qué se llama Marcha de la Lealtad?
    El nombre no se usó de inmediato. Se popularizó con el tiempo para honrar el gesto de los cadetes que no abandonaron al presidente civil frente a la rebelión militar.
  • El caballo de Madero
    Montaba un caballo tordillo, cuyo color claro lo hacía un blanco fácil para los francotiradores. Para algunos, valentía; para otros, ingenuidad.
  • La edad de los héroes
    Muchos cadetes tenían la edad de un estudiante de preparatoria actual. Imagínalos escoltando al presidente en medio de una balacera real.
  • El simbolismo de Chapultepec
    Tras este evento, el Castillo quedó sellado en el imaginario nacional como el “Nido de Águilas”, símbolo de lealtad institucional.

Impacto histórico y legado

Aunque la Marcha de la Lealtad fue un triunfo moral, no logró evitar la tragedia. Diez días después, tras el Pacto de la Embajada y la traición de Huerta, Madero fue obligado a renunciar y posteriormente asesinado.

Sin embargo, el episodio quedó como un estándar de honor militar. Hasta hoy, el Ejército Mexicano conmemora cada 9 de febrero la Marcha de la Lealtad como uno de sus valores supremos.

“Un gobierno que nace de la voluntad popular es el único que puede garantizar la paz.”
— Pensamiento maderista.


La Marcha de la Lealtad nos recuerda que la democracia no se sostiene sola: requiere convicción, valor y decisiones difíciles.
Conocer este episodio no es solo mirar al pasado, sino entender los cimientos del México moderno.

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