Fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo: el fin del Segundo Imperio Mexicano y el triunfo de la República

El 19 de junio de 1867 quedó grabado en la historia de México como la fecha que marcó el final del Segundo Imperio Mexicano. Ese día, en el Cerro de las Campanas, en Querétaro, fueron fusilados Maximiliano de Habsburgo, Miguel Miramón y Tomás Mejía, poniendo fin a un proyecto monárquico impulsado por la intervención francesa y abriendo paso a la consolidación de la República liderada por Benito Juárez.

Este acontecimiento no solo representó la derrota del Imperio, sino también el fortalecimiento de la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras.

¿Por qué cayó el Segundo Imperio Mexicano?

El debilitamiento del Imperio comenzó durante 1866 debido a una combinación de factores políticos, militares e internacionales que dejaron a Maximiliano prácticamente aislado.

La presión de Estados Unidos

Tras el fin de la Guerra de Secesión, Estados Unidos exigió a Francia el retiro de sus tropas de México, respaldándose en la Doctrina Monroe y ejerciendo presión diplomática sobre el gobierno de Napoleón III.

El retiro del ejército francés

El 31 de mayo de 1866, Napoleón III anunció el retiro gradual de las fuerzas francesas que sostenían militarmente al Imperio. Sin ese respaldo, la situación de Maximiliano se volvió cada vez más vulnerable.

El fracaso de la misión de Carlota

En un intento desesperado por salvar el Imperio, la emperatriz Carlota viajó a Europa para solicitar ayuda a Napoleón III y al papa Pío IX. Sin embargo, sus gestiones no tuvieron éxito y sufrió un colapso mental que le impidió regresar a México.

El avance republicano

Mientras tanto, las fuerzas republicanas dirigidas por Mariano Escobedo y Porfirio Díaz recuperaron importantes territorios del norte y centro del país, reduciendo progresivamente el control imperial.


El Sitio de Querétaro: la última defensa de Maximiliano

A pesar de las recomendaciones de abdicar, Maximiliano decidió permanecer en México y encabezar personalmente la defensa de las fuerzas imperiales.

Llegada a Querétaro

El 13 de febrero de 1867 salió de la Ciudad de México con aproximadamente 9 mil soldados. Seis días después llegó a Querétaro, donde estableció su cuartel general en el Convento de la Cruz.

El cerco republicano

El 6 de marzo de 1867, el general Mariano Escobedo inició el sitio de Querétaro. Durante 71 días, la ciudad permaneció rodeada por un ejército republicano que llegó a superar los 40 mil efectivos.

La falta de alimentos, municiones y refuerzos debilitó cada vez más la resistencia imperial.

La caída de Querétaro

La madrugada del 14 de mayo de 1867, el coronel Miguel López facilitó el ingreso de las tropas republicanas al Convento de la Cruz.

Al día siguiente, Maximiliano fue capturado en el Cerro de las Campanas por las fuerzas de Mariano Escobedo, sellando el destino del Imperio.


El juicio de Maximiliano

Tras su captura, Maximiliano fue sometido a un tribunal militar con base en la Ley del 25 de enero de 1862.

Los cargos

Entre las acusaciones presentadas destacaron:

  • Usurpación de la soberanía nacional.
  • Alta traición.
  • La promulgación del llamado «Decreto Negro» de 1865, que ordenaba ejecutar a los republicanos capturados en armas.

El 14 de junio de 1867, el tribunal dictó sentencia de muerte para Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía.

Las solicitudes de indulto

Diversas figuras internacionales solicitaron clemencia para el archiduque austriaco. Entre ellas estuvieron el escritor francés Victor Hugo y el líder italiano Giuseppe Garibaldi.

Sin embargo, Benito Juárez mantuvo la sentencia argumentando que era necesario defender la soberanía nacional y evitar futuras intervenciones extranjeras.


El fusilamiento en el Cerro de las Campanas

La mañana del 19 de junio de 1867

Aproximadamente a las siete de la mañana, Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron conducidos al Cerro de las Campanas, en Querétaro.

Según los relatos históricos, Maximiliano cedió el lugar central a Miguel Miramón como reconocimiento a su valor militar.

Antes de la ejecución, entregó monedas de oro a los integrantes del pelotón para que dispararan directamente al pecho y evitar daños en su rostro, con el fin de que su madre pudiera reconocer su cuerpo.

Las últimas palabras de Maximiliano

Las palabras atribuidas a Maximiliano antes de morir fueron:

«Voy a morir por una causa justa, la de la independencia y la libertad de México. ¡Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria! ¡Viva México!»

Con las descargas del pelotón concluyó oficialmente el Segundo Imperio Mexicano.


¿Qué pasó después del fusilamiento?

La caída del Imperio permitió el restablecimiento definitivo de la República.

Entrada de Porfirio Díaz a la capital

El 21 de junio de 1867, Porfirio Díaz ingresó pacíficamente a la Ciudad de México, eliminando los últimos focos de resistencia imperial.

Regreso de Benito Juárez

El 15 de julio de 1867, Benito Juárez regresó a la capital y restauró formalmente el gobierno republicano, iniciando el periodo conocido como la República Restaurada.

El retorno de los restos a Europa

Meses después, tras negociaciones diplomáticas y un proceso de embalsamamiento, los restos de Maximiliano fueron entregados al almirante austriaco Wilhelm von Tegetthoff para ser trasladados a Europa a bordo de la fragata Novara, el mismo barco en el que había llegado a México años antes.


La importancia histórica del 19 de junio de 1867

El fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo simbolizó el fin de la intervención francesa y la derrota definitiva del proyecto monárquico en México. Para muchos historiadores, este hecho fortaleció el principio de soberanía nacional y consolidó el sistema republicano que prevalece hasta nuestros días.

Más de siglo y medio después, el 19 de junio continúa siendo una fecha clave para comprender la defensa de la independencia y la construcción del Estado mexicano moderno.

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